domingo, 21 de abril de 2013

"Grandeza."




Grandeza
Shaykh Mohammad Nazim Al-Haqqani An-Naqshibendi.
 Sohbat del 29 de marzo del 2013. Lefke, Chipre.



En realidad no está claro quién es qué. ¡Edeb, Ya Hu! (¡Buena educación, Oh él!) Esto hace falta: la gente no tiene maneras, en particular los jóvenes. No les enseñan maneras, los mayores olvidaron también sus maneras. Perdieron el respeto.



¡Marhaba! (¡Bienvenidos!) Pedimos permiso. Oh hombres de Allah, pedimos apoyo, Oh Sultán de los Santos, Oh maestro de lo espiritual, Shah Mardan. Pedimos permiso. Tu amor apasionado y tu entusiasmo son un océano, un mar profundo. Quien tome una gota de ese mar, florecerá en este mundo y tendrá la bendición eterna del paraíso en el más allá. Bienvenidos a la asamblea de Shah Mardan. Ahh...ahh...ahh... As-salamu alaykum. Demos saludos de paz: es la señal de los creyentes. Los animales no tienen habla, no lo dicen, en cambio al hombre, Allah el Más Alto le dio habla; lo hizo Su representante en la tierra, le dio el habla. ¡As-salamu alaykum! Oh asistentes sentados a la mesa de Shah Mardan con abundancia, observando la bravura de Shah Mardan, aprendiendo de ella, pidiendo una porción de su luz. Quien toma una poción de su luz, ya no toma luz de otros caminos. Un ser humano sin luz es negro como el carbón, sólo sirve para arder en el fuego. El fuego fue madera: nuestros escritorios y cajoneras también son de madera; pero la madera que se hizo carbón sólo vale para el fuego, mientras que la otra sirve para cualquier cosa. Es decir, hay dos clases de seres humanos.



Escuchemos a Shah Mardan Oh amados hermanos de Shah Mardan en la fe, entrad en la asamblea de los sultanes espirituales, bienvenidos. ¡Digamos "As-salamu alaykum"! Oh amados hermanos de Shah Mardan en la fe. El sultán de los hombres de verdad es Shah Mardan. Qué agradable es sentarse en su asamblea, participar en sus logros, sus maravillosos trabajos y rasgos de rectitud. Él apareció, Shah Mardan, Ma sha' Allah. ¡Traedlo aquí, a nuestro encuentro! ¡Traedlo aquí! Venid, escuchemos lo que hace decir, lo que se le ordena proclamar. Cuando menciono al dueño de la ciudad del conocimiento, cabeza de la creación, orgullo del universo, el amado del Señor de los mundos, Hu, me gusta ponerme en pie por respeto. Me gustaría hacerlo siempre, si no fuera por mi debilidad... Él entrena, enseña los caminos de la bondad: Shah Mardan espera en la cancha. Después de las oraciones de la mañana, si podéis, sentaos hasta la salida del sol o, si no tenéis tanto tiempo, permaneced en una cafetería, una capilla, una tekke (sala) o un hostal: ¡estad despiertos! ¡No vayáis a dormir! ¡Contemplad la majestuosa grandeza de vuestro Señor! Que os enseñen la majestuosa Grandeza del Exaltado, el Más Alto.



Digamos Bismi-Llahi r-Rahmani r-Rahim, demos gracias a nuestro generoso Protector por permitirnos decir Su Exaltado Nombre. Este honor se concede a la Nación de Muhammad (bendiciones y paz sean sobre él), BismiLlahi r-Rahmani r-Rahim. A algunos profetas se les dio tras una buena acción, y se les retiró después. El profeta Ibrahim (as) pronunció la Basmalah y el fuego bajó. El profeta Suleimán (as) pronunció la Basmalah y el trono de Bilkis, la reina de Sheba, apareció. Se les concedió usarlo en momentos de necesidad. Pero con nuestro Regio Mensajero, el Amado de Allah El Más Alto, nuestro glorioso líder Muhammad al-Mustafa (Allah le bendiga y le conceda paz), somos de su nación, y la Basmalah se nos envió sin retirarse después. Fue hecha descender por el profeta Nuh (as), y se salvó. Descendió para el profeta Suleimán (as) y trajo el trono de Bilkis, reina de Sheba. Fue enviado al profeta Ibrahim (as) y se salvó del fuego de Nimrod. Decid la Basmalah, oh gente ignorante, decid "Bismi-Llahi r-Rahmani r-Rahim".



Para quemar al profeta Ibrahim (as), Nimrod movilizó a la población. No quedó un solo árbol en los montes: "Lo quemaré a cualquier precio", dijo refiriéndose a Ibrahim (paz sobre él). Según una narración, las llamas que encendió Nimrod en Nínive, donde vivía, podían verse hasta Damasco. Así era el fuego que encendió. ¿Para qué? Para quemar al profeta Ibrahim(as), alguien llamado Profeta Ibrahim (as). Podía quemarlo con una cerilla: a una señal de su Señor, una cerilla basta para hacer cenizas a un hombre. Pero por la magnitud de la misión de Ibrahim (as), según el impresionante carisma con que fue investido, Nimrod dijo, "Podría quemarse con una cerilla, pero este asunto no se soluciona con una cerilla". Así era de grande. Por la grandeza que vio en el profeta Ibrahim (as), Nimrod dio órdenes. Los árboles de los montes, lo hizo cortar todos. Apiló gran cantidad de madera. El fuego era como una montaña, el resplandor de las llamas podía verse hasta Damasco. ¿Qué debía quemarse? Con una cerilla se puede quemar a un hombre, pero este no era el objetivo de Nimrod: él quería quemar a esa bendita persona junto a la religión y fe verdadera que trajo. Por ira, ya que Ibrahim (as) hizo caer y destruyó los ídolos, dijo Nimrod: "Lo quemaré en el fuego".



Una cerilla basta para quemar a un hombre, pero él no usó una cerilla, sino que encendió un fuego como una montaña. ¿Por qué? Porque el profeta Ibrahim (as) estaba investido con una apariencia impresionante. Un hombre es poco más que un dedo: una cerilla basta para quemarlo. Pero Nimrod no quería sólo quemar el cuerpo físico del profeta Ibrahim (as), era de la misión de Ibrahim (sobre él y nuestro profeta sean bendiciones y paz) de lo que quería librarse. Ala Nabiyyi Alayhi Salatu wassalam. Fue por la poderosa llamada a creer en la unidad divina de Allah el Exaltado, y el hecho de destruir los ídolos que adoraban, lo que anulaba la afirmación de que eran divinos, por lo que Nimrod quería vengarse, así que dijo: "Lo quemaré". Las narraciones dicen que recogieron leña seis meses antes de encenderlo; el resplandor podía verse hasta Damasco, a cuarenta días de viaje. En verdad, el hombre no es mucho más que un dedo, un buey es diez veces mayor. Un elefante puede pesar como cien hombres, pero no tiene el mismo valor. El verdadero objetivo no era quemar al profeta Ibrahim (as), al profeta Ibrahim (as) podía quemarlo con una cerilla. Lo que quería Nimrod era destruir la religión de la Unidad Divina que Ibrahim (sobre él y nuestro profeta sean bendiciones y paz) trajo por orden del Dueño de los cielos y la tierra, el Señor del poderoso trono, el Exaltado, el absoluto Uno Verdadero, y que había anulado sus pretensiones de poder. Él hizo todo eso para quemar la Orden Divina que trajo Ibrahim (as).



Lo que marca la grandeza o posición inferior de una persona es que, algunas personas son como oro, otras como suciedad. Por el oro que trajo Ibrahim (as), la suciedad perdió su atractivo, y también los ídolos. Por eso su venganza, su ira: "¿Por qué le hizo esto a mi suciedad? Lo quemaré, lo quemaré" pero, en realidad no había nada que quemar, pues la madera arde, pero el oro no se quema. Oh Shah Mardan, nuestro distinguido maestro Sayyidina Ali (ra), Oh glorioso sultán Shah Mardan, Ma sha' Allah. Yah, yah, ¿por qué corre la gente a reunirse tras él? La gente intenta sacar algún provecho. Cada día los periódicos escriben "esa persona es tal y tal, esa persona es alguien, soluciona los problemas, el otro lo estropea", difundiendo de manera estúpida todas estas cosas. Eso carece de valor: la grandeza de los periódicos no tiene valor, hijo mío. Antiguamente, no existía lo que llaman periódicos, lo llaman una nueva invención. Antes, esos papeles no existían: ¿para qué los necesitamos ahora?



¡Mirad qué sabiduría enseña Shah Mardan! ¿Por qué inventaron periódicos? Para mostrar falsas grandezas a la gente. ¡Dios mío!, sois todos falsos. Hey, vuestra esencia es de estiércol, y vuestro cuerpo no es más que suciedad; vuestra personalidad no es más que abono. Vuestra grandeza está en todos los papeles, impresa en los periódicos. La grandeza de papel no vale ni diez céntimos: expira hoy, mañana está arrugada y se tira. La verdadera grandeza se envía desde los cielos a los siervos sinceros. La falsa grandeza está en los periódicos, con muchas fotos, títulos y una exhibición pomposa. Si miráis de cerca, no se parecen a nada. Perdonadme, pero no parece nada... ese presidente francés, y no quiero ni hablar de los nuestros, podrían ofenderse. Los nuestros perdieron toda grandeza, ¿qué grandeza queda?



El Sultán Abd al-Hamid poseía grandeza, pero la grandeza de a quienes los hacen grandes los periódicos... Mehmet, hijo mío, ¿comprendes este punto? La grandeza del siglo XXI, ¿de dónde reciben su grandeza estas grandes personalidades? Los periódicos los hacen grandes con fotografías grandotas: "Él fue allí. Oh, vino aquí, hizo esto, hizo lo otro". En realidad, al que los papeles llaman grande no es nada grande: en lo que se refiere a la grandeza de los periódicos... hablo extraoficialmente, si no encontráis nada para limpiaros el trasero podéis usar ese papel. ¿Qué fotografía lleva? Sea la foto de quien sea, esta es su posición. Qué vergüenza. Esto es una humanidad que perdió su cualidad humana: está más allá de las palabras, fuera de la humanidad. Oh Shah Mardan, sean bendiciones y paz sobre ti, que llegan de tu amado Muhammad al-Mustafa (paz y bendiciones sobre él). ¡Qué hermoso, qué hermoso! Ellos ya no distinguen belleza de fealdad: la gente a la que da grandeza el periódico se llenó de vanidad.



Cada día los periódicos llevan fotos grandotas: "Este es tal y tal". "Y bien, ¿qué aspecto tiene?" "Como nosotros". "¿Quizá tiene dos cabezas?" "No". "¿Tiene cuatro pies?" "¡No, hombre!" "¿Entonces qué? ¿Cuántos brazos? ¿Quizá cuarenta piernas?" "No querido, tiene dos piernas". "¿Y su boca?" "La boca es como la nuestra, come lo que encuentra, sin diferenciar. Hay gente que no distingue halal y haram". "¿Cómo puede ser grande?" "Le aclamaron y dijeron 'Es nuestro líder': lo hicieron grande con esta foto, así que se volvió un gran hombre". "¿Cuántos metros mide?" "Es sabido que la gente de este país son bastante altos, así que debe medir unos dos metros". Y bien, si mide dos metros: "a quien es muy alto 'La yakhlu min al-habali' (no le falta estupidez), padece estupidez". Él es muy estúpido. Algunas personas bajitas llevan zapatos especiales con tacón, para parecer más altos de lo que son. En nuestros días, todos los considerados grandes en los periódicos son gente que se pone alzas en el zapato. Son la gente que gobierna el mundo, ¡totalmente ciegos! No se controlan a sí mismos, ¿cómo pueden reinar sobre el mundo? Así funciona por ahí, así es el francés. Y bien, nosotros somos turcos... es igual, vamos descalzos, con los zapatos hechos trizas, no tenemos nada, por eso no nos prestan atención.



Toda grandeza es de Allah, y el honor es para el Mensajero de Allah (¡quiera Allah bendecirlo y darle paz!). Nuestro maestro: ¿imprimió su foto en los periódicos? Él ordenó: "¡No me hagáis retratos! No quiero grandeza por representaciones". ¡Oh glorioso Mensajero! Ninguno de los sultanes ordenó que le hicieran retratos para ser vistos, no estaban interesados. Fueron los europeos los que se hacían tomar fotos, esos hombres grandes por los periódicos. Uno de ellos se llamaba Napoleón. ¿Qué le pasó a Napoleón? Era un gran hombre, dicen, el hombre que acabó con la Edad Media y trajo una nueva era. ¿Cómo era de alto? Más o menos metro y medio. Fue una fuente de sufrimiento: ¿qué hizo? Asesinó al rey, pero cortar la cabeza de alguien no hace grande a un hombre. Un león del desierto puede matar a tres o cinco animales, o los que encuentre, corta sus cabezas, rasga sus miembros y los devora, pero sigue siendo el mismo animal. Un animal que come mucho se hace más grande, pero no tiene honor, mientras el ser humano tiene honor. ¡Sois seres humanos, no miréis a los grandes de periódico, de papeles!



Ahora hay otro castigo, otra calamidad, eso que llaman televisión es otra calamidad, los absorbe con incontables programas y espectáculos. "Este hombre es esto, lo otro": ¿realmente importa? "Mide dos metros", hombre, ¿no es suficiente? Otro está en una boda, tocando un instrumento de cuerda. Allah, Allah. Toca las cuerdas. Su padre toca el tambor, la madre también está tocando por ahí. ¡Allah! ¿Cómo se hizo grande? Por los periódicos. Ahora hablará en la asamblea local. Al acabar no recuerda lo que dijo, le pasan notas, "¡Di esto o lo otro!" "Perdonadme", dice él, "la moda de ayer era diferente. Hoy debemos tocar según las normas actuales". Es raro, simplemente. Shaitán les preparó todo esto, estas son sus enseñanzas. Son como un contenedor hueco, sin fondo: nada permanece allí.



La verdadera grandeza viene de los cielos. Nuestro maestro, el Sultán de los Profetas (que Allah le bendiga y le dé paz) dijo: "No me retratéis, porque no podéis mostrar el vestido de grandeza que me invistió mi Señor, os quemaría". Por eso no hay imágenes. Nuestro maestro no es de la gente grande por los periódicos. ¿No tienen vergüenza, que no mencionan el nombre de tan gran sultán? "Sólo alguien con su imagen en los periódicos es un gran hombre". ¿Qué grandeza es esa? Si la grandeza se mide por el peso, un buey tiene más grandeza que ellos. Según el largo, el alto, no tienen comparación con una jirafa. Este es el entendimiento de hoy día. Oh Shah Mardan, te estamos muy agradecidos por inspirarnos, por tus explicaciones. ¿Quién tiene rango de grandeza? La grandeza no viene por las imágenes de los periódicos ni por falsos títulos. Ayer era el diputado más importante, hoy lo echaron. Y bien, ¿qué le ocurrió a la grandeza? Si fuera de oro, estarían con él hasta el final: quiere decir que el tipo no era oro, sino más bien hierba de la que se alimentan los animales y la convierten en estiércol. Él era de esa clase.



¿Qué valor tiene? Durante tres días, los periódicos llevan fotos grandotas: "Él es el líder de tal y tal país, es esto, es lo otro". Oh musulmanes, también aparecéis en grandes fotos, oh príncipes, oh reyes. Ha, digamos... el hijo de su tío, Shah Mardan, os advierte, ¡os hace despertar! Si la grandeza se midiera por peso, un buey pesa más que vosotros. O si se midiera por altura, por largo, están las jirafas, las jirafas miden tres, quizá cinco metros de alto, y aunque el buey pese más, el rinoceronte lo sobrepasa, y el hipopótamo es aún más grande. Cuando miráis su cara son realmente extraños, su creador los hizo así. No dicen ser grandes, no dicen, "Pero yo peso más" o "Mi aspecto es más encantador". No dicen nada, sus cabezas están inclinadas, nunca las levantan, en los bosques comen plantas, o bien a otros animales. ¿Qué reivindican? Nada. La grandeza, Oh Shah Mardan, qué maravillosamente lo expresas, con qué elocuencia describes la grandeza de hoy día, lo que llaman el siglo XXI. Sus grandes están en los periódicos, que los hacen grandes. Hoy los hacen grandes, mañana los expulsan: ¿qué es esto? Si ayer era oro, hoy sigue siendo oro: es decir, que no era oro. Si sois oro la gente se queda con vosotros, pero no sois oro. Como no sois oro, como no tenéis valor, os hacen trizas, quizá se limpien el trasero con eso. Los pósters que colgaron ayer en la pared los quitan hoy, se rompen y se tiran. ¡Esto no es grandeza! No digáis ser grandes.



Oh gente, la calamidad que cayó sobre la humanidad viene de sus afirmaciones de grandeza: shaitán engaña a la gente del siglo XXI, diciendo "Os haré grandes, venid conmigo". "Encontremos un partido y elijamos a uno de entre nosotros". Este hombre, este gran hombre: ¿de dónde vino? "Vino de fulano, hombre, del pueblo de Pasinler", o "de tal y tal ciudad, de Persia", o "vino de la tribu de un bendito". "¿Eso lo hace grande?" "Se hizo grande, es grande". Pero, ¿cómo se dio esta grandeza? "Y bien: ¿un elefante pesa más que tú?" "Pesa más, pero…", "Lo elegimos entonces: no puede hacer mal". Decidle al periódico que lo imprima, decidles que hoy la grandeza es para los elefantes. Esto es una nueva revelación. Oh Shah Mardan. "Imprímelo, no temas". ¡Dios lo prohíba! ¿Tiene miedo Shah Mardan? Cuando el corazón de león esgrime su espada Dhu l-Fiqar, de un golpe corta la cabeza de los héroes de póster que sois. Al que se le corta la cabeza, ¿qué le pasa? Dijo que escribieran en los periódicos para ser grande, para aparecer en esa caja de shaitán: "Mirad, en este lugar hizo esto, en ese lugar cortó la cinta, aquí dio un discurso; mirad, en ese lugar charló de alguna tontería, aquí contó algunas historias para apaciguar al público". ¿Qué hizo? Sus acciones van al baño, no hay nada a qué agarrarse.



Me da vergüenza ante Allah decirlo, pero miraré para que un demonio acose a quienes dicen ser grandes, para que les corra por los pantalones, no puedan retener la suciedad y les salga por debajo de los pantalones cuando vayan a su sesión en el parlamento. Los venden como grandes de verdad, igual que a Nimrod antes de caer, para darles una lección por sus acciones. Hay miles de espíritus siervos, estos espíritus son como fuego, no se puede interferir; les darán una lección. ¿Es el Islam la verdad o es falso? La senda a que se aferran, ¿es la verdad o es falsa? Los grandes por tener pósters en la pared se consideran grandes, pero ¡los carteles en la pared no les hacen grandes hombres! Hemos de mirar sus obras. Si sois oro... el oro no necesita anunciarse; en cambio, si sois falsos, de plástico, tienen que colgaros por todas las paredes, informando a la gente "Él es así, asá". Y bien, el oro ¿necesita ser anunciado? El oro es oro. Sea un anillo, sea una pulsera o un collar, el oro es oro. Su valor no disminuye. Están los que se mezclan con la gente dándose importancia, los grandes según los periódicos, los grandes del siglo XXI. Aquellos cuyas fotos están pegadas en la pared, esos cuyos nombres aparecen con fotografía en los titulares, no son grandes. La grandeza hay que buscarla: el oro no os lo enseñan en los periódicos. ¡Sed oro, volveos oro!



Nuestro maestro (bendiciones y paz sean sobre él), Ma sha' Allah, Oh Shah Mardan, nuestro maestro, en quien bajó el noble Qur'an, vino del trono del Todo-Misericordioso. Por eso nuestro maestro (bendiciones y paz sobre él) dijo, "¡No me hagáis imágenes! No podéis representarme de manera adecuada. No puede haber imágenes de mí, no soy alguien de quien pueda tomarse una imagen". Él lo prohibió, nuestro maestro prohibió engrandecer por imágenes. La gente de nuestro tiempo se hace grande por los periódicos, que al día siguiente se tiran al baño. "Volveos humanos", dice Shah Mardan.



Oh bendito Shah Mardan, que Allah abra el terreno para ti, para hacer limpieza de mentirosos. "Pronto sucederá", me dijo. "Se acercan los días en que no quedará ningún mentiroso, limpiaremos el este y el oeste, y daremos noticias de a quienes Allah, el Exaltado, dio grandeza, los anunciaremos, daremos a conocer: '¡Mirad quién es grande de verdad!' Esos que hacen erigir sus estatuas, se hacen carteles, dicen cosas falsas... ¡no pueden ser grandes!" Estirad la cabeza: ¿dónde vais a acabar? En el lugar al que van todos los que comen: el baño, será en el baño. ¡Oh Allah! Mirad, este tema se desarrolló bien. Es un asunto no tratado, que enseña buenas maneras, "Adab Ya Hu", ¡mirad vuestras maneras!" Tened buenas maneras para no correr después al baño, por afirmar "Soy esto, soy lo otro". Así que no digáis ser grandes, ¡no os digáis grandes! Que Allah nos perdone.



Nuestro distinguido Sheikh narró una historia de un amigo de Allah, que Shah Mardan también narra, según la cual alguien bendito llegó a uno de esos lugares que llaman cafeterías, a tomar café o té. Al mirar a su alrededor, vio a alguien sentado, con su gorro ajustado hasta los ojos, así, un pie encima del otro, sin fijarse en quienes iban o venían. Por cómo estaba sentado su puñal había salido, y por debajo se veían sus partes privadas, mientras tenía las piernas cruzadas una encima de la otra. La persona que entró en la cafetería era uno de los Sheikhs. Sheikh Efendi me dijo esto. Él vio al hombre sentado allí con su gorro de fieltro medio caído en la cara, sin saludar a nadie. Así que se sentó a su lado. "Hijo mío", dijo, "¿por qué haces esta exhibición de tu grandeza aquí?", como si dijera, "Soy grande, tengo mucho que mostrar, soy esto o lo otro'. Además, tu espada te llega hasta tus cosas. Hijo mío", dijo, "¿no tienes que usar nunca el baño?" Esto debía decirle. El hombre besó al momento sus pies y manos, "Nadie nos enseñó nada", dijo, "nos engañaron con falsas imágenes en las paredes, con falsos títulos", dijo, "Oh bendito siervo de Allah, me has despertado, de ti aprendí las buenas maneras. ¡Permíteme besar tu mano!" "No tengo mano que besar, hijo mío, sólo cuida de ti mismo. Encontrarás quien te enderece".



¡Adab! Se pide en la asamblea de los sabios que buscan y practican: el conocimiento llega al final, son buenas maneras, ¡antes el Adab! ¡Adab Ya Hu! Que se escriba a mano, no impreso. Sí, ¡que se escriba a mano y se ponga en vuestra puerta principal! Colgadlo donde trabajáis: que aprendan buenas maneras para entrar en el reino de los seres humanos. Oh Shah Mardan, perdónanos. Oh amados hermanos de Shah Mardan en la fe, compañeros cercanos de Shah Mardan, Salamu-Llah `alaykum, ¡que la paz de Allah sea sobre todos nosotros! Que florezcamos aquí y en el más allá. Sólo un ser humano que conoce la humanidad es humano. Quien no conoce la humanidad, es un animal. Los grandes por imágenes en las paredes o en los periódicos, no son grandes en verdad: hoy se les considera grandes, mañana la gente usa su imagen para limpiarse el trasero.



Oh Shah Mardan, aquí estás. Nos diste consejos muy valiosos, digamos "Bismi-Llahi r-Rahmani r-Rahim Mi Señor, hazlo fácil, no difícil, mi Señor, ¡complétalo con bondad!" Nos pusimos en camino por Allah: vamos a la presencia de nuestro Generoso Protector. Vayamos limpios, vayamos con buenas maneras. No vayamos como bárbaros o mentirosos, vayamos a Su presencia como oro, ¡no como estiércol! No se admite en palacio: el oro entra, el estiércol no debe entrar. Los palacios de nuestros ancestros Otomanos estaban impecables, no había ninguna clase de suciedad, y su tesoro estaba lleno de oro. Daban sin llevar la cuenta: "Llévate una pala llena de estos tesoros". Masas de oro, "¡Tomad cuanto podáis! ¡Salid y marchaos!" Y para que (los gobernantes actuales) os den cinco liras, dais vueltas cinco días: empujáis aquí y allí, al final tenéis cinco liras que no alcanzan para nada. ¡Llegará vuestra lección! Sean turcos o persas, les llegará su lección, los árabes y abisinios recibirán su lección. Se os pone en la categoría más baja de seres humanos, la categoría siguiente son los animales. Todo éxito es de Allah el Más Alto.



Oh Shah Mardan, qué maravillosos consejos nos das: que se eleve tu rango, que tu mirada descanse en nosotros. Reza por nosotros, que sigamos lo que oímos. Oh Shah Mardan, oh amados hermanos de Shah Mardan. Bienvenidos sean los compañeros cercanos de Shah Mardan, ¡bienvenidos, bienvenidos, bienvenidos! Al-Fatiha.

Enlace al Vídeo: http://saltanat.org/videopage.php?id=7228&name=2013-03-29_tr_Buyukluk.mp4

No hay comentarios:

Publicar un comentario