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domingo, 23 de agosto de 2015

"Hajja Anne (qas)."


Hajja Anne (qas)
Sheij Muhammad Adil al-Haqqani an-Naqshbandi.
Sohbat del 19 de julio del 2015.

As-salamu alaikum wa rahmatullahi wa barakatuh.

Audhu billahi min ash-shaytani r-rayim. Bismillahi r-Rahmani r-Rahim. Sean oraciones y paz con el Profeta Muhammad, Maestro de los Primeros y los Últimos.Madad (danos soporte) Oh Rasul'Allah. Madad, Oh distinguidos Compañeros de Rasul'Allah. Madad, Oh Sheijs, dastur (autorícennos). Sheij Abdullah Faiz Daghestani, Sheij Muhammad Nazim Haqqani, dastur, madad. Tariqatuna s-sohbah wa l-khayru fi jam'iyah.

Allah creó todas las personas y cosas, y las creó a Su gusto. Nadie fue creado por voluntad propia, tras ordenar: "Quiero ser tal cosa y tal otra", "Quiero ser moreno(a), blanco(a), hombre o mujer". La gente fue creada según la voluntad de Allah, de forma tal que nadie tiene derecho a decir que es mejor que otro. No obstante, ¿quién es mejor a la vista de Allah? Quien obedece a Allah es bueno, dice Allah Azza wa Jalla. "Inna akramakum 'inda Allahi atqakum" (49:13) - "Para Allah, el más noble de entre vosotros es el que más Le teme".

Allah los creó de diferentes razas, nacionalidades y colores, pero ninguno puede decir que es mejor o superior que otro. Decir eso es una inconsciencia, porque ningún hombre fue creado a la medida de su voluntad. Allah Azza wa Jalla los creó, entonces, lo principal es sentirse satisfechos respecto a cómo fueron creados y luego, el secreto está en cómo ser mejores que otras personas. Y eso sucede por cumplir las órdenes de Allah, hacer el bien a los demás y evitar las malas obras, es decir: por el temor de Allah.

¿Debemos temer de Allah? Sí que debemos. Teman de aquellos que no temen a Allah, porque esos son capaces de cualquier cosa. "Para Allah el más noble de entre vosotros es el que más Le teme" (49:13). Algunas personas entendidas que hacen de la religión una tendencia, dicen que Allah no debe ser temido. No - si no temen de Allah, temen del ego, y lo siguen. Nada más.

¿Por qué decimos esto? Hombre o mujer, ninguno es superior al otro. Solo mediante la obediencia a Allah y el cumplimiento de Sus órdenes uno puede ser superior. Una mujer puede ser superior a un hombre. Hay muchas mujeresawliya/santas. La esposa de Faraón, nuestra madre Asiya. Su esposo era Faraón, pero ella era creyente y su nombre está escrito en el Corán. Nuestra madre María. La madre de nuestro Profeta, la madre Amina. Rabiya al-Adawiyah.

Hay miles de mujeres santas que alcanzaron las estaciones más elevadas. Ellas le sirvieron a Allah, pero no se rebelaron contra Él diciendo: "¿Por qué nos hiciste mujer?". Ellas llevaron a cabo las órdenes de Allah y le sirvieron, por eso fueron promovidas a las estaciones más elevadas. Una de ellas era nuestra difunta Hajja Anne. Ella le sirvió a Sheij Effendi durante 50 años, y partió al Cielo hace diez u once años atrás.

En verdad, ella sufrió una parálisis antes de morir, y su rostro cambió. Cuando murió, tomó su apariencia anterior y se llenó de luz. Nadie hubiera dicho que ella estaba muerta, entonces fue muy evidente - su estación fue revelada. Sheij Effendi también es testigo de que entre 40 santos, 7 son mujeres. Él dijo que una de ellas era Hajja Anne, quiera Allah santificar su secreto y concedernos su intercesión.

Ahora algunas personas dicen "Alaihi rahma" refiriéndose a Sheij Effendi. La gente común puede decir eso, pero nuestros hermanos -la gente de la Tariqa- debe decir "Quiera Allah elevar su estación", "Que suba de maqam" o "Que interceda por nosotros". Así debe ser, porque ellos son santos siervos de Allah, Sus siervos amados. Debemos decir algo distinto a la gente común. La misericordia es misericordia para todos, pero alabar a los awliya será mejor para nosotros.

Nuestra Hajja Anne, gracias a Allah, no perjudicó a nadie. Ella benefició a todos nuestros hermanos, tanto a los que la vieron como a los que no la vieron, porque brindó respaldo y servicio a Sheij Effendi desde el principio, sin pedir nada a cambio ni ser una carga para él. Por eso Sheij Effendi se tornó hacia Allah con todo su ser: no tenía preocupaciones mundanas. No tenía que preocuparse por sus hijos, gracias a Allah. Nuestra Hajja Anne era tanto bendecida como habilidosa, gracias a Allah.

Ella rendía mucho servicio, y era muy paciente. Además, estaba muy complacida con su condición - nunca se quejó con nadie ni dio muestras de impaciencia, gracias a Allah. Ella estaba satisfecha con su vida, amaba a la gente y a nuestros hermanos. Por ende, ella tiene el derecho de servir por sobre todos. Insha'Allah, ella también intercederá por nosotros. Que Allah eleve su estación, insha'Allah.

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Allah Azza wa Jalla creó todo - toda criatura. Él es el Creador de los seres humanos, el Único Dios; no necesita ayuda de nadie, y crea a las personas con distinción. Estas tienen distintas razas, colores y lenguajes. Además, fueron creados hombres y mujeres. Él lo crea todo, y no pregunta cómo quisieran ser creados, de forma que... "Puedo ser un poco más fuerte, un poco más alto y un poco más guapo", ¡no!

Allah los crea negros, blancos, amarillos, rojos... Él es quien crea, así que no pueden alardear con orgullo: "Soy blanco", "Soy amarillo"... ¡No! No pueden decir eso, porque no se crearon ustedes mismos. Allah los creó a todos, y todos deben estar felices con eso. Eso es lo primero: todos somos iguales. Después de eso, hay otra cosa: el mejor y más amado para Allah es el que lo obedece, el que hace lo que Allah ordena y le teme - teme hacer cualquier mal.

Dicen que deben temer de aquellos que no temen de Allah, porque a esos nada les impide hacer cualquier mal. Por otra parte, está la gente filosófica que dice que no deben temer de Allah. Nosotros le tememos. Como dijimos, somos débiles y tememos de Allah. No hay nada malo ni vergonzoso en ello. Quien no teme de Allah teme de las personas, teme de lo bajo -de su ego- y de todo, menos de Allah. En cambio, quien teme de Allah no teme de nada más.

Esa era la segunda cuestión. La tercera es que en ser hombre o mujer no hay ningún problema (impedimento). Quien esté cerca de Allah goza de una posición elevada y es superior al otro. Todos son iguales, pero [a partir de esa condición] llegan a ser superiores. ¿Quién es superior? No por ser blanco se es superior, no. Por adorar y obedecer a Allah sí que se elevan. No importa si son negros, verdes, amarillos o lo que sea, si cumplen las órdenes de Allah están más arriba.

Eso también aplica a las mujeres. Un ejemplo es la esposa de Faraón, [el tirano] que se opuso a Sayyidina Moisés. Su nombre era Asiya, y se menciona en el Corán y otros textos. Está María, hija de Imran (Joaquín) y madre de un Profeta (saws). Rabiya al-Adawiyyah… hay miles de mujeres en las posiciones más altas de la Presencia Divina. Ellas eran mujeres, y eso no supuso un problema para ellas, porque tuvieron la sabiduría de que... Allah las creó así, por ende, ellas no se consideraban inferiores a nadie. No, ellas son muy superiores.

Y como ellas hubo muchas más. La última fue Hajji Anne - ella tambíen. Ella ayudaba a todos. Incluso ahora podemos beneficiarnos de su servicio: ella ayudó a Mawlana sin pedir nada, simplemente hacía todo por él con la sola intención de ayudar a la ummah -a la nación del Profeta (saws)- en el nombre de Allah. Ella nunca se quejó, nunca perjudicó a nadie... pasó todo su tiempo ayudando a los demás, por eso obtuvo el más alto maqam (estación), alhamdulillah. Pedimos a Allah que nos conceda su intercesión, así estemos juntos en el Paraíso,insha'Allah.

Cuando mencionamos a Mawlana o a otro awliyaullah como ella, debemos decir "Qaddas Allahu sirrahu". Muchas personas dicen por ignorancia "Rahmatullah alayh', lo que también es bueno, pero alabarlos nos beneficiará más, entonces debemos hacerlo. Que Allah eleve su maqam más y más, y nos reúna con ellos en el Paraíso.

Insha'Allah, que estemos todos juntos [en ese lugar]. Es que ellos están en la posición más alta, y las personas que ellos aman y los aman -así como nosotros amamos a los awliyaullah y a todos los siervos amados de Allah- estarán con ellos,insha'Allah. Esos van directo al Paraíso, sin tener que exponerse al sol caliente del Día del Juicio - pasan rápidamente. Wa min Allahi t-tawfiq, al-Fatiha.


Enlace al vídeo: Hajja Anne - Hacı Anne - الحجة آن

lunes, 1 de octubre de 2012

"Las Piedras de David (as)."

 
 
 
Las Piedras de David (as)

Hajjah Anna Adil, sohbet publicado el 27 de Ramadán del 1433.



David (as) tenía doce hermanos. Ellos vivieron en el tiempo de un terrible tirano llamado Goliat. Goliat era tan poderoso que ni cien hombres podían derrotarlo. Era un incrédulo. Goliat formó un gran ejército con el único fin de destruir a los Hijos de Israel, a los creyentes.

Los doce hermanos de David (as) se unieron al ejército israelí para defender a su país. David (as), por ser el más joven, permaneció en el hogar de sus padres cuidando las ovejas. Él ordeñaba las ovejas y recorría millas para llevar leche a sus hermanos.

Un día, cuando llevaba la leche, David (as) escuchó voces en el camino. Las piedras le hablaron. Estas piedras fueron lo que quedó de la roca que golpeó Moisés (as). Le dijeron: “Llévanos contigo”, entonces él las guardó en su bolsillo.

Ya cerca del campamento militar, David (as) escuchó que su profeta instruía al ejército a atravesar el río para enfrentar el batallón de Goliat y ordenó que ninguno tomara agua del río. “El que no beba es de los nuestros”. Pero hacía mucho calor y los soldados estaban sedientos. Al cruzar el río, bebieron hasta saciarse.

Muy pocos soldados se abstuvieron de beber y pidieron la ayuda del Señor para vencer a Goliat. Cuando llegaron al campo de batalla vieron al ejército de Goliat, inmenso como el océano. Los musulmanes eran muy pocos.

David (as) los siguió y escuchó al Rey decir: “El que mate a Goliat se casará con mi hija y heredará mi reino”.

Goliat se paró entre los dos ejércitos, desafiándolos a un combate personal. David (as) respondió, a diferencia de los demás, que sintieron mucho temor. Pero como David (as) era un niño, Goliat lo burló diciéndole: “Aléjate pequeñín”. Entonces David (as) se desmontó del caballo y sacó del bolsillo su honda. Una piedra le sacó el ojo izquierdo a Goliat y la otra, el ojo derecho. Así murió Goliat.

El ejército se atemorizó del niño guerrero y huyó.

El Rey sintió celos de David (as) y ya no se proponía entregarle ni su hija, ni su reino.

David (as) sabía que el Rey lo odiaba. Entonces dejó de dormir en su cama y acomodó sobre ella grandes botellas de piel llenas de vino que cubrió con sábanas. El Rey fue a matarlo, pero lo que apuñaló una y otra vez fue a las botellas de vino, gritando: “David, eres muy malvado y hueles muy mal”. El olor provenía del vino derramado. Por celos, el Rey intentó asesinarlo, pero David (as) sabía que él no lo lograría.

Sayyidina David (as) tenía una voz muy hermosa, especialmente cuando recitaba la Torá. A ningún otro Allah le concedió una voz tan bella.

Sayyidina David (as) abandonó la ciudad y sus cien mil habitantes lo siguieron. Fueron al desierto para escuchar las alabanzas de David (as) a Allah Todopoderoso. Las aves se reunieron para oírlo. Eran tantas dieron sombra a la gente. La montaña también lo siguió para escucharlo.

De los cien mil que fueron, sólo cuarenta mil regresaron. Los otros sesenta mil murieron debido al esplendor del canto de David (as).

David (as) se ganaba la vida haciendo cotas de malla con sus propias manos. El metal se ablandaba en sus manos.

Un día, mientras él confeccionaba una armadura, Sayyidina Khidr (as) le visitó. Cortésmente, él espero a que David (as) terminara. David (as) dijo: “Alhamdulillah, hicimos un vestido de hierro”. Y Khidr (as) respondió: “Alhamdulillah, yo no interfiero en los asuntos ajenos”. Esa respuesta fue motivada por el hecho de que, aunque Sayyidina David (as) tenía noventa y nueve esposas, él quería robarse la única esposa que tenía su general. Finalmente, David (as) fue perdonado por esto, y ella fue la madre de Sayyidina Suleyman (as).

Transcripción: http://saltanat.org/postpage.php?id=75&lng=en

lunes, 17 de septiembre de 2012

"Ooj."



Ooj
Hajja Anna Adil, sohbat publicado el 25 de Ramadán del 1433.

Le invitamos a pasar un Ramadán junto a la fragancia de Hajja Anna Adil (qas). Todos los días de este sagrado mes y durante los tres días del Eid al-Adha, publicaremos un nuevo sohbat de ella. El día del aniversario de su fallecimiento, la colección completa se ofrecerá como un libro. Que Allah (swt) nos mantenga en su santa compañía para siempre. 

En el tiempo de Adán (as) había un hombre llamado Ooj. Era un gigante. Su cabeza llegaba hasta las nubes. Cuando caminaba en el mar, el agua sólo llegaba hasta sus rodillas. Cuando tenía hambre recogía las ballenas con sus manos, las freía sobre el sol y las comía. Si se enojaba con un pueblo, saltaba sobre él y mataba a todos sus habitantes.

Él tuvo una vida muy larga, pero siempre tenía hambre. Vivió hasta el tiempo de Moisés (as) y vivía en Jaffa. Trabajaba por su comida acarreando madera.

Cuando a los Hijos de Israel se les ordenó entrar en Tierra Santa, se negaron a obedecer porque habían oído que en Palestina había terribles gigantes. Los Hijos de Israel llegaron hasta la frontera, pero tuvieron demasiado miedo de cruzar. Le dijeron a Moisés (as) que fuera solo con Aarón (as) y ellos los esperarían. Todo el ejército se negó a moverse, así que los dos hermanos siguieron solos obedeciendo a su Señor.

Ellos enviaron a doce buenos hombres como avanzada para explorar la tierra. Ellos descubrieron que realmente había gigantes viviendo allí.  Entre los doce, había dos que luego se convertirían en profetas y su luz brilló sobre sus rostros, así que los gigantes los respetaron. Pero los gigantes decidieron probarlos para ver cuán sabios eran realmente.

Los gigantes cultivan frutas y verduras gigantes. Ellos tomaron un enorme melón y se lo dieron a los profetas como regalo para que lo llevaran a casa. Cómo podrían llevar tan enorme regalo? No podían alzarlo ni hacerlo rodar. Así que los doce tomaron un largo palo y lo ataron al melón y lo llevaron seis de cada lado.

Los doce buenos hombres prometieron no decir a los Hijos de Israel que los gigantes no eran temibles. Los diez que no eran profetas olvidaron su promesa y lo contaron. Sólo los dos profetas no lo dijeron. Pero de cualquier manera, le dijeron a la gente que obedecieran a Allah porque lo que Él prometió sucedería. Los Hijos de Israel aun así se negaron a cruzar el río Jordán y tomar la tierra que les fuera prometida.

Entonces los gigantes enviaron a Ooj a matar a los profetas. Sayyidina Moisés (as) y Sayyidina Aarón (as) fueron los únicos que pudieron ver acercándose a ellos, lo que parecía una montaña llevando una montaña. Era Ooj llevando una colina para arrojarla sobre los Hijos de Israel.
Sayyidina Moisés (as) medía diez metros de alto y su bastón tenía diez metros de largo. Él dio un salto de diez metros en el aire y golpeó a Ooj en el tobillo. Allah envió a su siervo desde el infierno con una roca. La roca golpeó la colina haciendo un agujero en ella, como un collar, que cayó alrededor del cuello de Ooj, y al mismo tiempo Moisés (as) lo golpeó en el tobillo. La colina cayó y mató a Ooj. Sayyidina Moisés (as) informó a los Hijos de Israel que Ooj había muerto, pero Allah ya había escrito para ellos cuarenta años en el desierto por su desobediencia.

Ellos caminaban todo el día y dormían por la noche, y cuando despertaban, estaban en el mismo lugar cada mañana. A Moisés (as) se le ordenó que golpeara una piedra doce veces con su bastón y surgieron doce manantiales, que proveyeron de agua a cada tribu. Allah les proveyó de codornices y maná para que comieran.

Después de cuarenta años, la mayoría de los viejos había muerto. Un día, Moisés (as) y Aarón (as) estaban caminando y vieron un árbol con una mullida y hermosa cama debajo. Aarón (as) se acostó sobre ella y desapareció. Sayyidina Moisés (as) volvió para contarles a los Hijos de Israel y lo acusaron de haber matado a su hermano por celos. Ellos dijeron que siempre habían amado más a Aarón (as). Moisés (as) tuvo que llevarlos al lugar y suplicar a Allah que les mostrara a su hermano sobre la cama para que le creyeran.

Moisés (as) nunca estuvo enfermo. Había estado enfermo una vez y no le gustó, entonces le suplicó a Allah que no permitiera que él estuviera enfermo otra vez. Entonces Allah vistió a Su Profeta con el ropaje de la salud, y desde ese momento nunca más estuvo enfermo. Moisés (as) también le pidió a Allah que no tomara su alma para la muerte hasta que él entrara a su propia tumba y se acostara allí.

Un día, cuando Moisés (as) estaba caminando bajo el caliente sol, se cruzó con un grupo de jóvenes que estaban cavando una tumba. Le dijeron que no estaban seguros si habían cavado la fosa de la medida adecuada y le pidieron por favor si la podría probar para que ellos pudieran ver. Estaba fresco en la tumba, así que Moisés (as) entró y se acostó. Azrail (as) llegó inmediatamente y tomó su alma. Los ángeles lo lavaron y lo pusieron en la tumba y la cubrieron. Nadie sabe hasta hoy dónde está enterrado.

Josué (as) lo reemplazó como profeta y guió a los Hijos de Israel a la Tierra Prometida. Los viejos se habían ido y los jóvenes ya eran viejos. Ellos entraron a Palestina como Allah ordenó, derrotando a los gigantes tal como habrían hecho si hubieran obedecido cuarenta años antes.

Los judíos solían lavarse desnudos. Sólo Moisés (as) era pudoroso y se mantenía cubierto aun cuando se bañaba, así que la gente decía que debía haber algo mal en él, que era deforme o que escondía algo. Un día, mientras Moisés (as) se estaba cambiando detrás de una roca, Allah hizo que la roca se corriera, de forma que los judíos pudieron ver a su Profeta desnudo y comprobar que no tenía ningún defecto de ningún tipo. Moisés (as) estaba enojado y golpeó la roca con su bastón. Se rompió en tres partes. Allah le dijo que llevara esas tres partes con él dondequiera que fuera. Desde ese día, ellos caminaron a su lado y le daban agua. Esas tres rocas fueron las que más tarde llamaron a Sayyidina David (as) en el camino para que las recogiera y las pusiera en su honda para matar a Goliat, el gigante.

domingo, 16 de septiembre de 2012

"El Ladrón y la Miel."


El Ladrón y la Miel
Hajja Anna Adil, sohbat publicado el 19 de Ramadán del 1433.

Le invitamos a pasar un Ramadán junto a la fragancia de Hajja Anna Adil (qas). Todos los días de este sagrado mes y durante los tres días del Eid al-Adha, publicaremos un nuevo sohbat de ella. El día del aniversario de su fallecimiento, la colección completa se ofrecerá como un libro. Que Allah (swt) nos mantenga en su santa compañía para siempre. 

Había una vez, un ladrón muy malvado. Nadie estaba a salvo de sus crímenes. Él vivió durante el tiempo de Abdul Khaliq al-Ghujdawani (qas).

Un día, un discípulo tomó el sendero de la montaña para dirigirse al zikr. El ladrón divisó que él llevaba algo debajo del brazo. Se trataba de un pote de miel que le llevaba al Shaykh, para que todos sus discípulos pudieran probar una cucharada.

El ladrón tomó la miel y el discípulo la cedió por temor a perder su vida. El ladrón huyó con la miel, pero después de un rato tuvo lo que para él era una idea asombrosa. Se le ocurrió que, de no haberse llevado toda la miel, muchos hubieran podido compartirla. Entonces empezó a sentirse mal. Tan mal se sintió, que alcanzó al discípulo para devolverle la miel.

El ladrón regresó a su casa para contarle a su esposa el extraño y sin precedente acto que había realizado. Esa misma noche él murió. Su cuerpo se apegó a la tierra y durante dos días nadie pudo levantarlo.

Acudieron al Shaykh Abdul Khaliq (qas), y él asistió con doscientos discípulos, dándose cuenta de que el cuerpo estaba atorado como una piedra en la tierra.

El Shaykh le preguntó a la esposa por cuántos años estuvieron casados. Ella contestó que por catorce años. "¿En todo ese tiempo, él efectuó alguna buena obra?". "No, ninguna", respondió la esposa. Entonces ella recordó el pote de miel y el hecho de que su esposo se había sorprendido de sí mismo esa vez.

Shaykh Abdul Khaliq (qas) comenzó a rodear el cadáver caminando en círculos y dijo: "Oh Allah, me prometiste que quien me sirviera recibiría el Paraíso. Este ladrón cargó un pote de miel para mis discípulos durante cinco minutos, aunque no fue ésa su intención. Él nos llevó miel y nos sirvió".

Entonces el Shaykh Abdul Khaliq (qas) empujó el cadáver y se movió. Lo lavó y lo enterró él mismo.

Luego dijo: "Quien sea que haya servido a los Shaykhs Naqshbandi, aunque dicho servicio sea tan mínimo como un grano de trigo, será sostenido por ellos. Allah le concede a los Shaykhs el derecho de interceder por esas personas. Los Shaykhs no pasarán el Día del Juicio sin llevar consigo a quienes le sirvieron aunque sea un poco".

Transcripción: http://saltanat.org/postpage.php?id=66&lng=en

domingo, 9 de septiembre de 2012

"El Primer Pan."


El Primer Pan
Hajja Anna Adil, sohbat publicado el 17 de Ramadán del 1433.

Le invitamos a pasar un Ramadán junto a la fragancia de Hajja Anna Adil (qas). Todos los días de este sagrado mes y durante los tres días del Eid al-Adha, publicaremos un nuevo sohbat de ella. El día del aniversario de su fallecimiento, la colección completa se ofrecerá como un libro. Que Allah (swt) nos mantenga en su santa compañía para siempre. 

Cuando Sayyidina Adán (as) fue expulsado del Paraíso, Allah le dio semillas de trigo para que las sembrara en la Tierra y le dijo: "Porque comerás de esta semilla, tus hijos también comerán de la misma todos los días, sin sentirse jamás satisfechos".

Allah le cedió dos bueyes para que lo ayudaran en el arado. Sayyidina Adán (as) arreó los bueyes y comenzó a arar un surco cada vez más extenso. Finalmente, Gabriel (as) le dijo que se detuviera: "Esto es tuyo y aquello es mío". Gabriel (as) tuvo que marcar el límite con piedras. Adán (as) refutó la barrera empujando las piedras, porque el ser humano es codicioso y siempre pide más.

Sayyidina Adán (as) arrojó semillas de trigo en el surco hasta el tiempo del `asr. Eva (ra), plantó cebada hasta el magrib. Las semillas crecieron en un día, dispuestas para la cosecha. Al día siguiente, Adán (as) y Eva (ra) quisieron continuar, pero los bueyes celestiales se negaron. Entonces Adán golpeó a los bueyes y éstos objetaron diciendo: "¿Por qué nos golpeas?". "Para que trabajen más y hagan lo que les ordeno", dijo Adán (as). Luego, recordó que Allah le ordenó hacer algo y él hizo caso omiso de ello. Evocando este acto tan terrible, Adán (as) se sentó y se lamentó durante cien años.

Los bueyes hicieron un trato: "Si trabajamos, debemos compartir la comida". Así, trabajaron hasta acumular dos pilas, una de paja y otra de grano. Adán (as) le preguntó al buey cuál pila quería a cambio de su participación. Como la pila de paja era mucho mayor, eligieron ésa. Por ese motivo, hoy comemos grano en vez de paja.

En el comienzo, loas animales podían hablar. A partir de ése evento, Allah le ordenó a los animales permanecer en silencio.

Luego, Allah le enseñó a Adán (as) y a Eva (ra) cómo hacer pan con el trigo. Hicieron tres panes. Adán (as) tomó dos y Eva (ra), uno. Adán (as) se comió sus dos panes de inmediato, pero Eva (ra) comió sólo la mitad del de ella y guardó la otra mitad para el día siguiente. Por eso, las mujeres siempre ahorran para el mañana, y Shaykh Effendi agrega que esa es la razón por la cual las mujeres siempre están a dieta.

Transcripción: http://saltanat.org/postpage.php?id=64&lng=en

"Juicio o Misericordia."


Juicio o Misericordia
Hajja Anna Adil, sohbat publicado el 30 de Ramadán del 1433.

Le invitamos a pasar un Ramadán junto a la fragancia de Hajja Anna Adil (qas). Todos los días de este sagrado mes y durante los tres días del Eid al-Adha, publicaremos un nuevo sohbat de ella. El día del aniversario de su fallecimiento, la colección completa se ofrecerá como un libro. Que Allah (swt) nos mantenga en su santa compañía para siempre. 

En el tiempo de los Hijos de Israel, una mujer embarazada emprendió un viaje por barco. En medio del océano, el barco se rompió en pedazos y todos los tripulantes se ahogaron, excepto la mujer embarazada. Ella se trepó en un pedazo de madera que la condujo a una isla. La isla era verde, estaba cubierta de vegetación, pero inhóspita.

Ella dio a luz y amamantó a su bebé esa isla. Durante años, vivió con frutas y agua fresca. Luego, ella murió. El bebé quedó sólo y por su cuenta en la isla.

La mujer murió tendida sobre su lado derecho. Ese lado se pudrió, pero el otro permaneció íntegro y el bebé se alimentó del mismo durante dos años. Después, ella desapareció.

El niño bebió agua y frutas hasta que creció. Cuando tenía la edad suficiente, Allah le dio guía y dirección, enseñándole a orar y a alabar por inspiración. Se le concedió una vida longeva, y en ese tiempo jamás pecó. Después de cien años, Azrael (as) tomó su alma.

"Permíteme lavarme y orar; puedes llevarme mientras esté en sujud", dijo el hombre.

Sayyidina Gabriel (as) pasó mientras su cuerpo estaba aun en sujud y le contó esta historia al Profeta Muhammad (saws).

En el Día del Juicio, Allah le preguntará: "¿Debería conducirte al Paraíso por Mi Misericordia o debería juzgarte por tus buenas obras y adoración?".

Ese hombre contestará que él pasó 500 años en adoración y que nunca pecó. Querrá entrar al Paraíso por sus buenas obras. Entonces, Allah le preguntará: "¿Agradeciste todos Mis dones?". Y pesará Sus dones frente a las obras del hombre.

El primer don de Allah es la vista. Los ojos del hombre pesarán más que toda la adoración que hizo en 500 años.

"Ahora, Mi siervo, tus obras quedan suprimidas, pero estás libre de pecado".

Enviaron al hombre al Araf, un lugar entre el Cielo y el infierno, que habitan aquellos cuyas buenas obras equiparan con sus pecados, o aquellos que no han pecado. Este lugar es parecido al dunya. Allí trabajan y velan por sí mismos. No es como el Cielo, donde no hay necesidad de trabajar en lo absoluto. En el Araf, deben trabajar para poder vivir y pueden ver tanto a la gente del Cielo como a la del infierno.

Ese hombre se arrepentirá. Dirá, "Oh Allah, cometí un gran pecado. Te ruego que me perdones y me conduzcas al Paraíso".

Una voz le contestará: "Oh Mi siervo, todos los tripulantes del barco se ahogaron, excepto tú y tu madre. Fuiste salvado. Aun muerta, tu madre permaneció allí para alimentarte".

-"Oh mi Señor, ¡Tú me diste eso!".
-"¿Quién te dispensó agua fresca?".
-"Oh mi Señor, Tú"
-"¿Quién te enseñó la Buena Dirección?".
-"Oh mi Señor, Tú".

De esa manera, Allah le mostrará todos los dones que recibió. El hombre llorará: "Oh mi Señor, por Tu Grandiosa Misericordia, déjame entrar al Paraíso".

Entonces Allah le permitirá entrar al Paraíso, pero sólo después de pasar largos Juicios.

"Pudiste haber ido directamente al Cielo", le dijeron. "Si tan sólo hubieras contado con la Misericordia de Allah, en vez de tus buenas obras".

Él reconocerá su error y pedirá perdón. Sin embargo, algunas personas son obstinadas. Continuarán negando sus pecados. Allah les contará lo que hicieron, aun así lo negarán. En esa instancia, Allah traerá el ovejo que robaron para que testifique en contra del ladrón: "Este hombre me robó". "¿Qué?", dirá el hombre. "Yo no escucho a los animales".

Entonces Allah hará que sus ojos testifiquen: "Nosotros lo vimos robar". "¿Qué?", dirá el hombre. "¿Le creerás a un renegado y a un traidor?".

Luego testificarán sus manos: "Nosotras robamos". "¿Qué?", dirá el hombre. "Si dijeran la verdad, no testificaran".

Sus piernas testificarán que caminaron hasta el lugar del robo. "¿Qué?", dirá el hombre. "¿Creerás en un traidor?".

Finalmente, después de todos los testimonios, el hombre admitirá su culpa y pedirá perdón. El que se arrepiente rápidamente, será perdonado rápidamente. El que espera mucho tiempo para arrepentirse, esperará mucho tiempo para ser perdonado.

Los Hombres que nunca dejan de negar, son castigados aquí y en el Más Allá.

"Ablución."


Ablución
Hajja Anna Adil, sohbat publicado el 20 de Ramadán del 1433.

Le invitamos a pasar un Ramadán junto a la fragancia de Hajja Anna Adil (qas). Todos los días de este sagrado mes y durante los tres días del Eid al-Adha, publicaremos un nuevo sohbat de ella. El día del aniversario de su fallecimiento, la colección completa se ofrecerá como un libro. Que Allah (swt) nos mantenga en su santa compañía para siempre. 

Un día le preguntaron al Profeta (saws), "¿Qué es la ablución?".

Él (saws) explicó que cuando Allah le ordenó a Sayyidina Adán (as) no comer de la planta de trigo y él desobedeció, tuvo que lavarse. Tuvo que lavar su rostro, porque miró la planta. Tuvo que mirar sus manos, porque tocaron la planta. Tuvo que lavar sus pies, porque caminaron hasta la planta. Arrepentido de haber comido de la planta, colocó sus manos sobre su cabeza, entonces lavó su cabeza. Entonces se hizo obligatorio para nosotros lavar esas cuatro partes.

Adán (as) se lavó por su pecado, pero nosotros nos lavamos por la recompensa.

A quien lava su rostro antes de orar, Allah le concede belleza como al Profeta José (as).

Quien lava sus manos hasta los codos antes de orar, alcanza la estación del Profeta Moisés (as), blanquea sus manos y llevará su (as) libro en la mano derecha.

Quien lava su cabeza, obtiene la estación del Profeta Suleyman (as), a quien se le cedió dominio sobre los Hombres y Jinns. Además, recibe una corona de honor.

Quien lava sus pies para orar, alcanza la estación del Profeta Muhammad (saws), que montó sobre el Buraq. El que los lava, en el último día irá montado -no caminando- a ver al Profeta (saws).

Al que practica la ablución y acto seguido hace dos ciclos de oración, Allah le perdona todos sus pecados.

Una vez, un Shaykh tenía un discípulo que pidió aprender el arte de la Alquimia que le permitiría convertir el hierro y el cobre en oro. El Shaykh le dijo que durante todo un año, él debía hacer dos ciclos de oración tras la ablución.

Pasó un año y el discípulo estaba recogiendo agua del pozo. Cuando subió la cubeta, él notó que estaba llena de oro. Disgustado, el discípulo vertió el oro en el pozo. Ahora, él deseaba más el agua de la ablución que el oro.

El Shaykh le dijo que él ya tenía el poder de la Alquimia, pero que la ablución valía más.

Los Compañeros le preguntaron al Profeta (saws) cómo el reconocería a su comunidad en el Día del Juicio. Él dijo: "Los conoceré por sus luces. Las partes que se lavaron en la ablución brillarán iluminadas. Así los reconoceré".

Allah protege de todo pecado al que practica la ablución. El arma del creyente es la ablución.

Un día, ellos fueron a un monasterio y tocaron la puerta. Esperaron mucho tiempo antes de que alguien contestara. Pensaron que era posible que hubiera enemigos escondidos adentro, entonces todos se lavaron antes de entrar. La ablución es protección para el creyente.

Un día, el tirano Hajjaj arrestó a un hombre con el fin de ejecutarlo, pero el hombre dijo: "No pueden matarme hoy, porque el Profeta (saws) dijo que ningún mal acontece sobre el que practica la ablución y luego, dos ciclos de oración". En consecuencia, los guardias tuvieron que dejar al hombre en paz.

Aisha (ra) le preguntó al Profeta (saws) sobre las mujeres. Cuando la mujer está en su período menstrual, deben recitar:

100 Astaghfirullah
100 La ilaha illa Allah

Debe sentirse agradecida por estar en su período. Luego de practicar la ablución mayor, debe orar dos ciclos: el primero, con la Sura Al Kafirun y el segundo, con la Sura Al Ikhlas. Así recibe la recompensa de 40 mártires y Allah la perdona de un período al siguiente. Realizar la ablución durante ese período no cuenta.

Allah jamás desecha las buenas obras. A Él le es indiferente si son hombres o mujeres.

Cuando Sayyidatina Eva (as) vino del Paraíso, ella empezó a orar. Luego, le llegó el período menstrual. Ella le preguntó a Adán (as), Adán (as) le preguntó a Gabriel (as) y Gabriel (as) le preguntó a Allah, Quien dictó que ella no debía orar hasta que su período culminara.

Después llegó el Ramadán y Eva (as) ayunó hasta que le llegó el período. Ella le preguntó a Adán (as) y él le dijo que comiera. Después de que pasó el Ramadán, Sayyidina Gabriel (as) acudió a Adán (as) para decirle que Eva (as) debía recuperar los días de ayuno que había perdido. Respecto a la oración, la orden vino de Allah, pero sobre el ayuno, la orden vino sólo de Adán (as). Por eso, las oraciones omitidas durante el período no tienen que recuperarse.
Además, la oración se requiere durante el año completo, pero el ayuno una sóla vez.

Deben recuperar los días excluidos del ayuno antes del siguiente Ramadán, o ayunar 60 días por cada día excluido. Esto no aplica a los días que no ayunaron por causa de enfermedad, embarazo o lactancia.

Pueden valerse de otros días de ayuno para saldar su deuda, pero deben declarar la intención la noche anterior. Entonces, Insha'Allah, Allah les concederá también el día siguiente. El más importante es el que deben.

Ayunar seis días de Shawwal es bueno. Cuando termina el Ramadán, dejamos la jihad menor por la jihad mayor. Los seis días de Shawwal son más difíciles que todos los del Ramadán.

Allah hizo la Creación en los seis días de Shawwal. Estos seis días se cuentan a partir del segundo día de Shawwal. Algunas personas dicen que pueden ser seis días cuales quiera, pero el ayuno corresponde realmente a los seis primeros, porque en estos se creó el mundo.

El ser humano tiene trescientos sesenta órganos y debe practicar la caridad todos los días del año. La deuda que el hombre asume por cada uno de sus órganos, podría exterminar el mundo entero. Pero cada uno debe morir individualmente. La muerte es muy ardua y cada órgano recibe la suya, pero Allah lo hizo fácil: todos los órganos mueren juntos, como en un sorbo de agua fría.

A los que ayunan en esos seis días, Allah les dará todo el lujo del Paraíso.

Sayyidina Dhul Nun Al Misri estaba en la Ka'aba en seclusión. Había otro hombre haciendo seclusión a su lado. Después de compartir tanto tiempo de cerca, ambos se hicieron como hermanos.

Al hombre le aterrorizaba la muerte, ser cuestionado y la soledad de la tumba. Entonces los dos hicieron un pacto: quien muriera primero, sería acompañado por el otro en la tumba y éste último permanecería allí durante toda la noche para ayudar al difunto a contestar las preguntas del ángel.

El hombre murió. Dhul Nun lo lavó y después del ocaso permaneció junto a la tumba esperando, pero cayó dormido. Luego lo despertó una voz: "Oh Dhul Nun, vete a casa. Él no te necesita".

Dhul Nun se levantó, realizó la ablución y luego, dos ciclos de oración. Otra vez cayó dormido y lo despertó una voz: "Él no te necesita. De todas formas, él no está en la tumba". "¿Dónde está él?", preguntó Dhul Nun.

-"Allah lo llevó a su estación".
-"¿Qué hizo él para alcanzar esa estación?".
-"Él ayunó los seis días de Shawwal. Si quieres esa estación, ayuna durante esos días".

Transcripción: http://saltanat.org/postpage.php?id=67&lng=en

martes, 21 de agosto de 2012

"La Historia de la Vaca."


La Historia de la Vaca
Hajja Anna Adil, sohbat publicado el 11 de Ramadán del 1433.

Le invitamos a pasar un Ramadán junto a la fragancia de Hajja Anna Adil (qas). Todos los días de este sagrado mes y durante los tres días del Eid al-Adha, publicaremos un nuevo sohbat de ella. El día del aniversario de su fallecimiento, la colección completa se ofrecerá como un libro. Que Allah (swt) nos mantenga en su santa compañía para siempre. 


Hace mucho tiempo había un hombre muy muy rico, pero no tenía hijos. Su hermano, que tenía dos hijos, murió. Entonces el tío rico acogió a ambos niños en su casa. Los chicos vivieron allí y crecieron cada vez más envidiosos y codiciosos. Lo único que querían era el dinero de su tío.

Conversaron entre ellos sobre que podría pasar mucho tiempo antes de que su tío se muriera naturalmente. Entonces decidieron matarlo, a pesar de que él era muy generoso con ellos.

Juntos lo asesinaron y arrastraron el cuerpo lejos del pueblo. No lo enterraron, sino que lo dejaron tendido sobre el piso, a cielo abierto. Regresaron a casa y empezaron a llorar diciendo: "¿Dónde, Oh dónde, está nuestro amado tío?".

El lugar en que habían dejado el cadáver colindaba entre dos pueblos. Cada pueblo acusaba al otro del asesinato, porque ambos pueblos amaban al viejo hombre con igual calidad.

Los muchachos declararon que querían venganza y dinero por la sangre derramada.

Esto sucedió en el tiempo del Profeta Moisés (as) y la gente acudió a él para resolver sus diferencias. El Profeta Moisés se dirigió a su Señor diciendo: "Enséñanos la verdad". Entonces Allah les ordenó matar una vaca y llevarle la lengua y el rabo al cadáver.

En el momento, los Hijos de Israel pensaron que se trataba de una broma. Entonces empezaron a plantear preguntas frívolas acerca de qué tipo de vaca debía ser. Si tan sólo hubieran obedecido, cualquier tipo de vaca hubiera servido, pero ellos continuaron preguntando y la tipología de la vaca fue cada vez más específica, hasta que sólo una vaca serviría: la vaca amarilla de un niño pobre que solía cargar madera de la montaña para vender.

Este niño trabajaba tanto, que tenía la espalda cortada a causa del peso de las pilas de madera. Su ropa se le pegaba al cuerpo sobre la sangre seca. Él le dijo a su madre que desearía tener un animal que lo ayudara a cargar la madera. Entonces ella le dijo que su padre le había dejado una vaca amarilla que estaba pastando y que si la llamaba, la vaca vendría.

El niño llamó a la vaca amarilla y sintió que era como si le conociera de toda la vida. Él se llevó la vaca a su casa.

Su madre le dijo que la llevara al mercado para venderla. Con el dinero, él debía comprar un burro y el resto, debía guardarlo. El niño fue al mercado, donde un hombre le ofreció veinte monedas por la vaca, pero él tuvo que regresar a su casa para que la madre lo aprobara. Ella le dio el permiso de venderla. Pero al día siguiente, camino al mercado, otro hombre le ofreció treinta monedas por la vaca. Esto lo confundió, entonces el niño regresó a donde su madre por aprobación. Ella le dijo que no regresara más, que él debía vender la vaca.

El niño regresó al mercado al día siguiente y otro hombre le dijo que su vaca era muy valiosa. Le aconsejó venderla sólo bajo la condición de que la mataran sin cortarle la piel. Luego, debían llenar con oro la piel intacta del animal y ése sería el precio de la vaca. Este tercer hombre era, ciertamente, un ángel enviado por Allah y el niño debía obedecerlo.

Los Hijos de Israel aceptaron las condiciones del muchacho: esa era la única vaca que podría servir al propósito de Allah. Entonces los Hijos de Israel mataron la vaca y golpearon el cadáver del viejo hombre con la lengua y el rabo. El difunto se sentó y dijo: "Mis sobrinos me mataron".

Los Hijos de Israel llenaron la piel de la vaca con la fortuna del difunto y se la dieron al niño. Y todo esto sucedió gracias a la baraka del niño que siempre complace a la madre.